jueves, 14 de septiembre de 2017

Cinco puntos que debe considerar Rojas en caso UNL

         Lo que el sexto Interventor UNL no puede obviar de cara a su intervención: 

Carlos Reyes Rojas, sexto interventor UNL


1.       Existe intromisión político-mafiosa: se requiere respuestas institucionales y a cambio se ha notado incoherencias terribles en los organismos reguladores y en quienes debieran establecer la política. Mientras las leyes son garantistas, la aplicación de la política es contradictoria y afecta derechos fundamentales de Los estamentos unelinos. Esto se debe a que están inmiscuidos varios actores políticos (Castillo Vivanco principalmente), estrategias territoriales y hasta intereses empresariales.
2.       Entender la diferencia entre “grupos de interés” y comunidad universitaria: el Presidente del CES ha querido relativizar la protesta unelina que se mantiene por más de una semana en  los bajos de las instalaciones de este organismo, afirmando que se trata de “grupos universitarios” a favor o en contra del Rector o de la Intervención. Es decir, los jubilados que no cobran sus pensiones, las cerca de dos mil personas sin títulos, los docentes afectados por un Concurso organizado por el CES, los administrativos que son amenazados y precarizados, y los estudiantes cuyas clases son irregulares, son un “grupo en contra del Rector”, para Santos Jara, pero El 80% de los unelinos votaron contra el Rector el pasado febrero 2017. 
3.       Con el rector no se negocia, se hace cumplir las leyes y se sanciona: al menos a eso nos acostumbró el primer interventor. Cada vez que se ha utilizado la palabra “negociar” en relación a la postura del Rector, se ha terminado en caos y en estado de rebeldía. Vamos a ver nuevamente cómo la Intervención se choca con ese muro de concreto. Además, Sr. Rojas: no se ve bien que un académico negocie con un delincuente.
4.       Santos ve en  las intervenciones “carne de cañón”: se sabe que ofrece respaldo a los interventores pero su apoyo es desde el twitter, siempre y cuando no pongan en riesgo los puntos claves que sostienen al Rector en la UNL; pues sí: Santos es aliado del rector y lo suyo es un sainete mal montado.
5.       Los estamentos universitarios han perdido la ingenuidad: en un inicio se confiaba en la institucionalidad del CES, pero Santos ha destruido cualquier confianza. La comunidad universitaria ya no tolerará más juegos administrativo-jurídicos. Su actitud es de tomar medidas de hecho para denunciar el mal manejo de la UNL, y la denuncia fundamentada como principal instrumento de defensa.



Nasa Docencia
REDACCIÓN

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